Pastoral del Canto Liturgico

V1A07 - Oración colecta

Oración colecta

A continuación, el sacerdote invita al pueblo a orar; y todos, a una con el sacerdote, permanecen un rato en silencio para hacerse conscientes de estar en la presencia de Dios y formular interiormente sus súplicas. Entonces el sacerdote lee la oración que se suele denominar «colecta». Con ella se expresa generalmente la índole de la celebración, y con las palabras del sacerdote se dirige la súplica a Dios Padre por Cristo en el Espíritu Santo.

El pueblo, para unirse a esta súplica y dar su asentimiento, hace suya la oración pronunciando la aclamación: Amén.

En la Misa se dice una sola oración colecta, y esto vale también a propósito de la oración sobre las ofrendas y de la oración después de la comunión.

La oración colecta se concluye con la fórmula larga, es decir:

Si se dirige al Padre: Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Si se dirige al Padre, pero al fin de esa oración se menciona al Hijo: El, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Si se dirige al Hijo: Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.

Las oraciones sobre las ofrendas y después de la comunión se concluyen con la fórmula breve, es decir:

Si se dirigen al Padre: Por Jesucristo, nuestro Señor.

Si se dirigen al Padre, pero al fin de esas oraciones se menciona al Hijo: Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Si se dirigen al Hijo: Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. (OGMR-32)

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